La excelentísima señora Tirunesh Dibaba

 

Foto Tirunesh                           Photorun.net

 

Hace más de un lustro que la versión femenina de Kekenisa Bekele (¿o Haile Gebrselassie?) da vueltas en los estadios. Se llama Tirunesh Dibaba y lo gana casi todo. Tirunesh significa en lengua amhárica “eres excelente”, y se trata, en efecto, de una de las mujeres más grandes y excelsas de la historia del deporte. Y eso que tira más bien a menuda: 1,55 metros. Nacida en Bokoji, Etiopía, en un año mágico para el atletismo (1985) ha engrosado de tal modo su palmarés que lleva camino de convertirse en la mejor fondista de todos los tiempos.

Se defiende en todas las superficies y distancias. Es una todoterreno. Le va el sintético de las pistas y el barro de los crosses. Las carreras rápidas y las lentas. El calor y el frío. A la chita callando, casi de puntillas (igual que corre: con una zancada amplia, de terciopelo) es campeona del mundo de 5.000 metros en París–2003 y Helsinki–2005; campeona del mundo de 10.000 metros en Helsinki–2005 y Osaka–2007; doble campeona olímpica de 5.000 y 10.000 metros en Pekín–2008; y cinco veces campeona del mundo de campo a través (oro junior en Lausana–2003; corto y largo en St Etienne–2005; y largo en Fukuoka–2006 y Edimburgo–2008). También ostenta el récord mundial de 5.000 metros al aire libre y en pista cubierta (14.11.15 y 14:27.32, respectivamente), y aún no tiene el de los 10.000 metros porque Wang Junxia tuvo una tarde sospechosamente inspirada en 1993; pero nadie duda de que, en plena forma y con las liebres adecuadas, Tirunesh lo batiría con suficiencia.

Una familia de atletas

Dibaba procede de una familia con profundas raíces en el atletismo. Es prima de Derartu Tulu, otra excepcional corredora que fue dos veces campeona olímpica de 10.000 metros. Además, su hermana mayor Ejegayehu Dibaba (14:32.74 y 30:18.39 en los 5.000 y 10.000 metros) es también una de las mejores fondistas del mundo. Por si fuera poco, la pequeña de la saga, Genzebe, se ha proclamado campeona mundial junior de Cross en Edimburgo–2008. Y de remate, el pasado 21 de octubre Tirunesh se casó con Sileshi Sihine, subcampeón de todos los eventos en que participa Bekele. Además de lo obvio, ¿de qué otro tema hablarán en las reuniones familiares?

genzebe y tirunesh

La plusmarquista mundial de los 5.000 metros nació y se crió en la región etíope de Arsi, una zona situada a gran altitud de donde proceden la mayoría de corredores etíopes. En el año 2000 se fue a vivir a la capital Addis Abeba, y es justo ahí, con sólo 14 años, cuando comienza su carrera atlética.

En los Campeonatos del Mundo de Cross de 2001, disputados en Ostende, finaliza quinta en la prueba junior. Un año después, en Dublín, ya se clasifica segunda, por detrás de la keniana Viola Kibiwot, que obtuvo su mayor triunfo y hoy es una nómada del atletismo, compitiendo de aquí para allá con marcas de 4:02 y 14:51 en 1.500 y 5.000 metros, pero sin ningún logro señalado.

En verano de 2002, Tirunesh sigue sumando medallas, y se clasifica segunda en los mundiales de Kingston (Jamaica) por detrás de quien, hasta el momento, es su mayor rival: Meseret Defar. Los duelos de una y otra en mítines y campeonatos, con victorias y derrotas alternativas, pasan a menudo inadvertidos pero son uno de los mayores alicientes del deporte femenino actual. Aquel enfrentamiento iniciático fue una variante más de esa fórmula que parece haber patentado el atletismo etíope –a veces aburrida, a veces espectacular– que consiste en carreras de cinco y diez mil metros con ganadores abisinios que siempre atacan en la última vuelta.

Tras la plata mundialista, Tirunesh cierra la temporada 2001–2002 en la reunión de Berlín con una marca brutal para una corredora de 17 años: 14:49.90. Hay juniors masculinos en muchos países europeos a los que no les importaría acreditar ese registro.
cross
Los primeros oros

En el siguiente ejercicio no dejó ni chistar a sus rivales. Arrasó en el Mundial de Cross junior y después refrendó su hegemonía, ya como senior, en los Mundiales de París-2003, donde se llevó el oro de los 5.000 metros en un memorable sprint con la española Marta Domínguez -años después sancionada por dopaje- y la keniana Edith Masai. Los aficionados principiaron a fijarse en la elegancia de aquella joven campeona de facciones puras y cara de niña.

Pero su dominio es aún discutible. El año 2004, por ejemplo, no será feliz. En invierno se clasifica segunda en los Mundiales de Campo a Través en la prueba corta; mientras que en los Juegos Olímpicos de Atenas-2004 se enrola 5.000 metros y finaliza sólo tercera, batida por su compatriota y bestia parda Meseret Defar, y sucumbiendo también ante la keniana Isabella Ochichi. Fue una prueba extraña, en la que la nacionalizada turca Elvan Abeylegesse rompió el paquete con un mil intermedio en 2:46 que sorprendió a Tirunesh muy atrás; quien, no obstante, remontó en el último kilómetro para alcanzar, como mal menor, el bronce. Venía de correr los 5.000 metros en 14:30.88, y su derrota le provocó una inconsolable decepción.

Algunas decepciones, no obstante, tienen el efecto balsámico de hacernos mejores. Aquella floja actuación para Tirunesh –aunque brillantísima para cualquier otra fondista de 19 años– le sirvió de inspiración para el año siguiente, donde no perdonó ni un título. En cross logra dos oros a lo Bekele, imponiéndose en la carrera corta y larga sobre la hierba salpicada de troncos del circuito francés de Sant Etienne. El 6 de junio debuta en los 10.000 metros con una marca colosal: 30:15.67. No hay noticias de ninguna otra mujer que haya obtenido un resultado semejante en su estreno sobre la distancia. Por fin, meses más tarde, en los Campeonatos del Mundo de Helsinki-2005 alcanza un histórico doblete femenino, ganando los 5.000 y los 10.000 metros.

En la capital de Finlandia, las corredoras etíopes hicieron el triplete en 10.000 metros, al conseguir con Tirunesh el oro, su hermana Ejegayehu Dibaba el bronce, y Berhane Adere la plata, relegando a la británica Paula Radcliffe, animadora de la prueba, a posiciones secundarias. Días después, en la final de los 5.000 metros, las etíopes vuelven a copar el podio, con la hermanas Dibaba repitiendo oro y bronce, y Meseret Defar llevándose la plata. Fue su primera victoria sobre Defar en un gran campeonato. Y muy trabajada: tuvo que cubrir el último giro en 58 segundos para doblegarla (2:44 en ese mil). Pocas veces una recta final, con dos divas del fondo entregándose hasta la última consecuencia, Defar y Dibaba, Dibaba y Defar, ha resultado tan emocionante. Por momentos recordó aquel glorioso duelo entre Haile Gebreselassie y Paul Tergat en los Juegos de Sydney–2000.

helsinki 2005

Perdió 125.000 dólares al sprint

En verano de 2006 no hay Mundiales ni Olimpiadas en el horizonte, así que Tirusesh se lo toma con calma. Fiel a su tradición invernal gana el Mundial de Cross (largo). En verano se clasifica segunda en los 5.000 metros del Campeonato de África, doblegada por Meseret Defar en un último hectómetro trepidante. Pero se recobra, y comienza a ganar cuantas carreras se ponen a su alcance, en especial de la Golden League. Sin grandes ostentaciones vence en Oslo, Zurich, Bruselas, Roma, París… hasta que en Berlín, de nuevo Meseret Defar, no podía ser otra, la relega al segundo puesto en una carrera muy táctica resuelta a cara o cruz con un último giro en 56 segundos (15:02.51 por 15:02.87). Fue un contratiempo notable, ya que Dibaba perdió los 125.000 dólares que le hubieran correspondido, de ganar en la capital de Alemania, en concepto de botín final de la Golden. Escarmentada, dolida, cierra el año con una victoria (16 de septiembre) en los 5.000 metros de la Copa del Mundo.

En éstas llega la temporada de campo a través. En el caluroso Mundial de Cross de Mombassa (Kenia) de 2007, los etíopes se humanizan o, cuando menos, somatizan el miedo a correr en los dominios kenianos. Tanto Dibaba (segunda) como el intocable Bekele (retirado) fracasan en una edición, sin contar el factor campo, que parecía diseñada para ellos.

Meses más tarde, en pista, las cosas serán diferentes. De hecho en 2007, y gracias a las corredoras del Cuerno de África, los 5.000 metros femeninos entran en una nueva era. El primer paso lo había dado la otrora etíope Elvan Abeylegesse al marcar 14:24.68 en 2004, e iniciar el lento proceso de reemplazo de los récords de fondo y mediofondo que aún poseen las atletas chinas que entrenaba el extravagante Ma Juren. Pero la verdadera actualización de la plusmarca al siglo XXI la llevó a cabo Meseret Defar, esa corredora que parece llevar una trayectoria paralela a Tirunesh Dibaba, con 14:16.63 en Oslo. Tan fuerte se mostró, que Dibaba renunció a correr los 5.000 metros en Osaka, aunque de cara a la galería mantuviera la incógnita hasta pocas fechas antes.

La increíble final de 10.000 metros de Osaka

Así las cosas, se apunta solamente a los 10.000. Merece la pena detenerse a comentar un instante la prueba, porque fue de lo más insólita. A imitación de Bekele, que dio muestras de flaqueza en el último kilómetro de la carrera masculina, Tirunesh envía señales de fatiga, con un correr menos fluido de lo habitual, a pesar del lentísimo paso intermedio (16:29) que acredita un paquete formado todavía por 17 mujeres. Poco después, comienza el Expediente X. La etíope Mestawet Tufa se va a al suelo llevándose por delante a Dibaba, que se levanta en seguida, pero comienza a llevarse la mano al costado. Para sorpresa del público, unos metros más allá se detiene a beber en una de las mesitas que la organización japonesa ha provisto en la recta de enfrente. Entre unas cosas y otras, ha perdido ocho o nueve segundos, un margen calamitoso para cualquier otra atleta que no se llame Tirunesh Dibaba. Por un momento, sobrevuela el fantasma de Mombassa. “Si llega a ser otra competición, me habría retirado”, declaró más tarde la etíope, que estaba acusando la humedad del Osaka Nagai Stadium.

Sin embargo, Tirusesh consigue contactar con el numeroso grupo tres vueltas más allá; sus rivales no tienen la picardía de endurecer el ritmo, y favorecen el reagrupamiento.

Abeyleggese ataca por fin a falta de cinco vueltas, imponiendo una cadencia de 70–69 segundos por giro que descuelga a todas… menos a su renqueante rival, que se reencuentra a sí misma en los últimos cuatrocientos metros y vence con 31:55.41. Su kilómetro final (2:47) fue menos rápido que en otras ocasiones, aunque suficiente. Dibaba había levantado un match–ball. Fue, posiblemente, uno de sus triunfos más meritorios en una temporada en la que, por lo demás, no anduvo tan fina como se esperaba. Sólo pudo correr los 5.000 metros en 14:35.67, lejos incluso del récord mundial de pista cubierta (14:27.42) que ella misma había acreditado en Boston.

Tirunesh 2007

Temporada olímpica sublime

La temporada 2007–2008 ha sido la que Dibaba ha afrontado en la forma más sublime de toda su vida, tanto en títulos, como en marcas. La multicampeona mundial siempre ha dado la sensación de valer muchos segundos menos en 5.000 y 10.000 metros, de no apurar sus límites con esa táctica de esconderse en posiciones secundarias y arrancar en los metros finales. Pero en 2008 Dibaba que, entre otras proezas, ha realizado sesiones de 6 x 1.000 metros a 2:45 (recuperando 3 minutos), ha puesto la sexta marcha.

En Edimburgo, por lo pronto, vuelve a proclamarse campeona del mundo de campo a través. Luego renuncia al Mundial Indoor de Valencia para centrarse en los Juegos Olímpicos. En Addis Abeba logra el oro en los Campeonatos de África, el único galardón internacional que le faltaba.

El 6 de junio, en el nuevo estadio Bislett de Oslo, Dibaba se apodera de su primer récord mundial al aire libre con una facilidad aplastante. Son las ocho y cincuenta minutos, y se da la salida a los 5.000 metros. Vestida de negro, la piel de ébano, el semblante más relajado que nunca pesar del ritmo, se pega a la rusa Anna Alminova (una mujer de 4:02 en 1.500), que transita por los dos primeros kilómetros en 2:48 y 5:43. Su hermana Ejegayehu le lleva hasta el tercero en 8:38. Y a partir de ahí, Tirunesh, completamente sola, emprende una majestuosa cabalgada que le lleva a correr el último 2.000 en 5:33, el último 1.500 en 4:07 y a rematar los 1.000 metros finales en 2:42. Su tiempo de 14:11.15, obtenido sin oposición (la segunda clasificada, la keniana Lucy Wangui, llegó a 22 segundos), deja entrever que las puertas de los 14 minutos están abiertas de par en par, si Tirunesh quiere y las liebres le responden.

wr5000

Defar contraataca

Un mes más tarde Meseret Defar, cómo no, contraataca con un soberbio 14:12.88 en Estocolmo, pasando ligeramente más deprisa por los 3 kilómetros (8:34), y también en solitario. Todo parece indicar que se avecina un duelo colosal en los Juegos de Pekín, aunque algunos especialistas especulan con que las dos damas del fondo mundial no llegarán a enfrentarse, y se repartirán los 5.000 y los 10.000 metros, igual que en Osaka.

Pero Dibaba tiene hambre de doblete en la capital de China. Allí, pese a los avisos del gran Haile Gebrselassie, preocupado por la contaminación y la temperatura, el clima será más benevolente que en Japón. Se percibe desde el primer día, en la rapidísima final directa de 10.000 metros, donde no estaba Defar, pero compareció una Abeylegesse en gran forma. La auténtica promotora de la prueba, no obstante, fue la holandesa Lorna Kiplagat, que dio paso a los siete primeros kilómetros a una media de 3:02. A esa altura estiró las piernas Abeylegesse con dos miles consecutivos a 2:55 y 2:57. En la última vuelta surgió implacable Tirunesh, que en esta ocasión tuvo que emplearse a fondo para dominar a la turca. Su crono final, 29:54.66 (último kilómetro en 2:49). Y premio para la voluntariosa Abeylegesse: 29:56.34. Ambas mejoraron de largo sus prestaciones personales, e ingresaron en el selecto club femenino sub 30, en el que tan sólo hay otra socia: la antedicha recordwoman mundial Wang Junxia (29:31.78). La turca también daría positivo años después.

Pocos días después llegan los 5.000 metros, el plato fuerte de las carreras femeninas. Defar y Dibaba se habían enfrentado 22 veces, con balance favorable por 12 a 10 para la primera. A priori, la soberbia exhibición de los diez kilómetros auguraba el triunfo para Tirunesh; máxime cuando el primer kilómetro de la final se pasó en unos pírricos 3:39. Las cosas mejoran al paso del 3.000, pero continúa siendo un ritmo accesible para todo el mundo: 9:58.13. También se hace llevadero el tránsito por el 4.000 (13:04.77). Justo ahí arranca Abeylegesse, que se lleva detrás a las dos etíopes. A falta de doscientos metros, Defar baja los brazos y Dibaba se marcha sola. Se cuelga el oro con 15:41.40 y un último kilómetro en, casi nada al aparato, 2:36.63. Defar sufre y es adelantada incluso por Abeylegesse, que se lleva su segunda plata olímpica al más puro estilo Ivo Van Damme.

Y hasta aquí, la historia increíble de una atleta de 22 años y un historial superlativo que puede agrandarse el próximo verano en Berlín con nuevos títulos. O quién sabe si con registros fantásticos en la campaña indoor. Todo en ella es posible y grandioso, igual que su boda con Sileshi Sihine, que duró varios días y en la que una de las invitadas más agasajadas fue la propia Meseret Defar, quien la miraba con ojos de disección moral, allá en su mesa. A propósito de tantas hazañas y logros, surgen dos preguntas: a) ¿qué marca haría la multicampeona mundial y olímpica si preparase los 1.500 metros? y, b) ¿cuánto correría el hijo de Sileshi Sihine y Tirunesh Dibaba si le diera por el atletismo?

Juan Manuel Botella

Atletismo Español, febrero de 2009

 

Familia Dibaba

NOTA: Tirunesh Dibaba, cuyo hijo Nathan nació en marzo de 2015 -en la foto, con una corona de papel el día de su tercer cumpleaños- ha añadido a su impresionante historial dos oros más en 10.000 metros: uno olímpico en Londres-2012 y otro mundial en Moscú-2013. Su plata en Río-2016 con récord personal (29:42.56) quedó miniaturizada por la explosión de Almaz Ayana (29:17.45), que extendió su dominio en los Mundiales del año siguiente, donde también Tirunesh fue segunda. Además, en un más difícil todavía, nuestra protagonista ha corrido el maratón en 2h17:56 en Londres. Y sin liebres masculinas.

En febrero de 2014, tras los récords de su hermana Genzebe (¿la plusmarquista mundial más atractiva que haya conocido el atletismo, pero también la más sospechosa por entrenar con Jama Aden?), escribí otro artículo titulado De qué habla la familia Dibaba a la hora de comer:

“La familia Dibaba es, de largo, la más prolífica de la historia del atletismo. Otras habrá con mayor pasión por el deporte o con más miembros practicándolo a nivel amateur y tal vez profesional. Pero ninguna ha alcanzado semejantes éxitos, ni reúne un historial tan gigantesco. Y ya sé que se han escrito muchos artículos sobre el mismo tema. Pero es que la leyenda crece, las proezas se multiplican, y las victorias se extienden a todas las distancias del fondo y del mediofondo hasta rayar lo inaudito.

Cuando llegue el Año Nuevo etíope (11 de septiembre), pueden sentarse a la mesa una suma de 20 medallas mundialistas, 7 podios olímpicos y 9 récords universales, alguno ya batido, otros vigentes. Y eso en atletismo -cuya federación internacional, la IAAF, tiene más países afiliados que la ONU- demuestra una calidad genética a prueba de bombas. Incluso a prueba de controles antidopaje, puesto que ninguna estirpe sobre la tierra ha llegado tan lejos jugando limpio, sucio o con un pie dentro y otro fuera de la ley, como está de moda en esta época de abogados marulleros y entrenadores que suben vídeos a youtube para convencernos, con sesiones más exóticas que didácticas, de que han encontrado la piedra filosofal del rendimiento.

Empezamos por la atleta más conocida del clan, Tirunesh Dibaba. Una mujer que aspira seriamente al título de mejor fondista de todos los tiempos. A sus 28 años, ha sido 2 veces campeona olímpica y 3 veces campeona mundial de 10.000 metros, tiene un oro olímpico y otros 2 mundiales en 5.000 metros, encima de una victoria en el Mundial de Campo a Través junior de Lausanne-2003, sin olvidar 3 victorias en cross largo y una en cross corto, ya como senior. En pista, posee el récord mundial de 5.000 metros con 14:11.15. Ha bajado de 30 minutos en 10.000 (29:54.66), un logro reservado a sólo 5 mujeres en la historia, y suya es la plusmarca de 15 kilómetros en ruta (46:28). El pasado 15 de septiembre corrió un medio maratón en 1h06:56, no homologable porque había un desnivel favorable superior a un metro por kilómetro, y el próximo mes de abril tiene previsto correr su primer maratón en Londres[1].

Su hermana Genzebe Dibaba, seis años más joven que ella, se ha convertido  esta semana, por derecho propio, en su heredera natural. Ha firmado dos récords mundiales en el lapso de cinco días (los de 1.500 y 3.000 metros en pista cubierta con 3:55.17 y 8:16.60), aunque lo más llamativo es que las liebres la han ayudado testimonialmente y da la sensación de que podría ir más deprisa siempre que hubiera, claro, alguna mujer en el planeta capaz de presionarla. No hay que ser Sherlock Holmes para llegar a la conclusión de que su duelo con la sueca de origen etíope Abebe Arigawi (3:57.91) será el principal aliciente de los Mundiales indoor de Sopot[2].

Pero volviendo con el currículo de Genzebe, ha sido campeona del mundo de cross en categoría junior ¡dos veces! (en Edimburgo y Amman, la primera ocasión con 16 años), y campeona mundial absoluta bajo techo de  1.500 metros. Encima se llevó el oro universal junior de 5.000 metros en Moncton-2010. En este ciclo olímpico puede apropiarse de hasta 8 títulos internacionales, ahora que las mediofondistas rusas y turcas han desaparecido de escena, naturalmente a pesar suyo, porque dan positivo a pares.

No acaba aquí el árbol genealógico. Como quien no quiere la cosa, una tercera hermana, Ejegayehou Dibaba, fue plata en los 10.000 metros de los Juegos Olímpicos de Atenas-2004 y doble medalla de bronce en los 5.000 y 10.000 metros de los Mundiales de Helsinki-2005, amén de subcampeona mundial de cross en Bruselas-2004. Y no hablamos de Meseret Dibaba, la cuarta hermanísima, porque hace un par de temporadas que no compite y nunca ha bajado de 2 minutos en 800 metros. Ni de su primo Bekelu Dibaba, un corredor mediocre para lucir semejante apellido, de apenas 13:50 en 5.000 metros, pero que tuvo la habilidad de motivarlas a todas hacia la carrera a pie.

Sí mencionaremos, en cambio, a otra prima carnal de las Dibaba, nada menos que Derartu Tulu, 3 veces ganadora del Mundial de Cross, doble oro olímpico de 10.000 metros en Barcelona-92 y Sydney-2000, bronce en Atenas-2004, y ganadora del Mundial de Edmonton-2001, también en las 25 vueltas a la pista.

Para completar el retrato de familia, cabe preciso añadir que el marido de Tirunesh Dibaba es -cuidado que vienen curvas- Sileshi Sihine, autor de una marca descomunal de 26:39.69 en 10.000 metros (y de 12:47.04 en 5.000 metros, porqué no decirlo), quien acumula 3 medallas de plata y 1 de bronce, entre Juegos Olímpicos y Mundiales, y no son más porque tuvo la mala suerte de tropezar con los mejores años de Kenenisa Bekele. Cuentan que un empleado de seguridad de su boda, que tuvo lugar en otoño de 2008 y cuyas celebraciones se prolongaron durante diez días, comentó que al menos la mitad de los cuatrocientos invitados había corrido alguna vez en su vida los 5.000 metros por debajo de 15 minutos, incluidas varias mujeres entre las que se encontraba Meseret Defar (14.12.88, y doble campeona olímpica y mundial). Y que, por añadidura, había una docena de hombres sub 28 en 10.000 metros y sub 2h10 en maratón. Menudo pedazo de popular si se hubieran quitado el smoking.

[1] En su debut en los 42,195 kilómetros, Tirunesh acreditó 2h20:35
[2] El duelo no llegó a celebrarse porque tuvieron a bien evitarse, de manera que cada una se proclamó campeona en una distancia diferente: Genzebe en los 3.000 metros y Arigawi, otra atleta que fue posteriormente sancionada por dopaje, en los 1.500.

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